Leroy llegó al Santuario gracias a un aviso de un particular. Llegó ciego, pero eso no le impide disfrutar de una vida feliz y tranquila. Se adapta muy bien a su entorno y siempre está dispuesto a jugar.
Su mejor amiga es Timbal, con quien comparte juegos y momentos de descanso. Juntos forman un dúo inseparable que alegra cada rincón del Santuario.
¿Te gustaría amadrinarlo y recibir noticias de sus aventuras en el Santuario?














